El profesor universitario brasileño Pablo Ortellado precisó hoy en su publicación de Facebook el contexto de las protestas sociales brasileñas contra el Mundial de FIFA.
Aquí les va el texto traducido al español:
Cada día que pasa recibimos noticias más graves de la suspensión de los derechos civiles en Brasil. Desde la semana de la apertura de la Copa, casi todas las manifestaciones públicas programadas fueron terminadas preventivamente, o sea, fueron impedidas por fuerza policial de concentrarse, en una flagrante violación de la Constitución. Cientos de activistas en todo el territorio nacional están siendo regularmente visitados, de manera intimidatoria por la policía, que también los está intimando a deponer coercitivamente durante fechas de manifestación con la intención de privarlos de un derecho que debería ser sagrado en cualquier democracia. Hasta la Policía Federal está haciendo uso de la infame Ley de Seguridad Nacional, uno de los horribles resquicios de la dictadura militar. Todo eso para que un torneo de fútbol ocurra "sin trastornos".
Todos los niveles de gobierno, los medios de comunicación de masa, el judiciario y la izquierda aliada al gobierno federal se están callando contra las gravísimas violaciones a los derechos civiles.
Oficialmente, 50 mil familias fueron removidas de sus residencias para que la Copa ocurriera por aquí -- estamos hablando de 200 mil personas, un entre cada mil brasileños. La mayor parte diciendo que fue enviada para lejos -- algunos no fueron indemnizados y la mayoría contesta el valor de la indemnización. Por otro lado, FIFA y sus compañeros comerciales recibieron más de un billón de reales de exención tributaria, valor que permitiría subir en 20 mil reales la indemnización de cada una de las familias "oficialmente" removidas.
El movimiento que protesta contra la Copa hizo una porción de errores estratégicos y no logró organizar su insatisfacción. Pero, nada, absolutamente nada justifica qué está ocurriendo y la connivencia de nuestras instituciones.
Un pequeño grupo de voces disidentes que incluí activistas, movimientos sociales y organizaciones de derechos humanos, sigue aislado y hablando para las paredes mientras la derecha, la más mayor parte de la izquierda y casi todas las instituciones democráticas fingen que nada acontece. La única cosa que ofrece consuelo es que la imprenta internacional, en contrario de la brasileña, está mínimamente haciendo su papel y tiene producido buenos análisis críticas sobre FIFA (después de todo, que sea dicha la verdad, la sumisión del Brasil a FIFA nada tiene de excepcional). Si salimos de ese episodio con un crecimiento de la conciencia crítica del papel de ese monstruo privado transnacional, tal vez los sacrificios no tengan sido en vano. Pero tal vez nuestra oposición no haya tenido fuerza u organización suficiente para tanto.
Hoy, quería era estar divirtiéndome con mi hijo, como mis padres hicieron conmigo en 1982. Pero no estoy logrando separar el fútbol de todo eso que está pasando. Una lástima.
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miércoles, 18 de junio de 2014
martes, 10 de junio de 2014
NO HUBO COPA
La idea parecía
perfecta. Después de 12 años de continuidad con programas importantes de
transferencia de renta, que llevaron 32 millones de brasileños a la clase media,
Brasil estaría en condiciones de mostrar al mundo su nueva imagen. Sería la
consagración del país delante del escenario internacional.
Enseñaríamos un Brasil
alegre, orgulloso de sí mismo, donde empresas y trabajadores cantan de manos
dadas el himno nacional y se consideran socios en un nuevo y radiante momento
de desarrollo. Publicitarios estarían a puestos para movilizar afectos de
superación entre un gol y otro de Coca-Cola. Nada más que sonrisas en el aire.
Esa era la verdadera
función de la Copa Mundial: Completar la narrativa política de la
transformación nacional apelando al acogimiento de la mira extranjera.
Bien, el problema es
que no hubo Copa. Hubo partidos, un campeón, estadios en Brasília, Cuiabá e
Manaus, pero no hubo Copa. No solamente porque apareció una otra imagen del
país: esa de la nación que se estancó en un punto en el cual el desarrollo no logra
transformarse en calidad efectiva de vida. Punto en el cual operarios son
muertos en construcciones como algo que, en las palabras de Pelé, "sí
pasa", casi como una ley de la naturaleza. La verdad, no hubo Copa del
Mundo porque el pueblo brasileño se movió.
El pueblo tenía un
lugar previamente definido. Su función era celebrar y aclamar. Con casas
pintadas de verde y amarillo y, como se dice, con su "alegría contagiosa",
el pueblo brasileño debería abrazar su nuevo lugar en el mundo. Pero algo salió
definitivamente del lugar. El enorme contingente policial-militar armado para
impedir que el pueblo salga de la coreografía de la felicidad impuesta y la
brutalidad gubernamental contra huelguistas, como vemos una vez más en São
Paulo, todo está ahí para que no se pueda rechazar.
No, el pueblo brasileño no está feliz, pues se siente como alguien que tuvo su pasión usada por otros.
No, el pueblo brasileño no está feliz, pues se siente como alguien que tuvo su pasión usada por otros.
Señal de los tiempos.
En el llamado "país del fútbol", por la primera vez una Copa del Mundo no traerá dividendos políticos, pero enseñará una población consciente del intento de espoliar sus sueños. Población cuya revuelta puede explotar a cualquier momento, de la forma más inesperada posible, aunque sea gobernada por personas que nada más tienen a ofrecer que no sea la policía.
Algo cambió de manera
profunda, pero los publicitarios, estrategas y políticos no se dieron cuenta.
No hay gran evento que pueda ocultar el desencanto de un pueblo.
Por eso, nada más
honesto que decir: no hubo Copa. Y quien más ganó con eso fue Brasil.
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| Imagen de fecha/autor desconocido |
Texto original de Vladimir Safatle, traducido al español.
viernes, 6 de junio de 2014
¿Qué es lo que pasa?
Samba, Fiesta y
Fútbol. Todos siempre supimos: es de esto que se trata Brasil. En Latino-América,
la barrera del idioma refuerza aún más los históricos estereotipos existentes sobre
este país.
Hasta junio de 2013,
ni siquiera nosotros Brasileños creíamos que podría ser posible un levantamiento
popular en el país del Fútbol. Desde 2007 sabemos de nuestra predestinación en
recibir el Mundial FIFA de 2014 en nuestras tierras, y en la ocasión Brasil honró
sus estereotipos y hubo una gran fiesta por la decisión.
Vídeo de 2007.
Es curioso hacer hincapié
en el hecho de que eso fue hace 7 años. En 2007, Brasil tenía una población de
183 millones de personas, donde 19% tenía acceso a Internet. De los internautas,
apenas 27% tenía acceso vía celular¹. Hoy en día, mitad de la población
brasileña tiene acceso a la red mundial de computadores, y el número de conexiones
vía celular superó el número de conexiones fijas, representando 134% de ellas.
Además de todo, actualmente los brasileños lideran el promedio de tiempo diario
en Internet: 6,1 horas diarias².
Estos datos tienen
todo que ver con la impresionante inversión de la opinión pública acerca de la
realización del Mundial en solamente 7 años. Las protestas brasileñas de junio
de 2013 sorprendieron a todos. El mundo no podía creer que aquél era el país
del fútbol; La FIFA ya no estaba tan segura de haber hecho una buena elección;
Y los brasileños descubrieron que podían ser conocidos en el Mundo por cosas
más interesantes que los viejos estereotipos.
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| São Paulo, Brasil, no dia 17 de Junho de 2013. Milhões de pessoas nas ruas. |
Hoy existen muchos
investigadores que llaman estos fenómenos como lo que ha pasado en Brasil de
Tecnopolítica. Los levantamientos populares y los ensayos para una gran revolución
no son privilegios de los brasileños o latinoamericanos. El mundo entero se ha
levantado – de Brasil a USA; de España al Medio Oriente; de Grecia a África. El
mundo respira revolución. Y sabemos que el Internet no es la causa de todo eso;
pero es una importante herramienta, que debe ser utilizada en favor del bien
común. Para los que se preguntaban, es básicamente este proceso lo que dicen los
investigadores Tecnopolítica.
El ¿Qué Pasa En Brasil?
hace parte de este proceso. Es importante saber sobre qué pasa allá, pero
también es importante saber lo que pasa en todas las partes del mundo. La
información debe fluir libremente, y estamos aquí para eso: hacer fluir la
información desde quien la tiene hacia quien la quiere pero no sabe portugués o
no tiene referencias y fuentes que conozca. Dejaremos aquí no solamente textos
y reflexiones propias; dejaremos aquí principalmente materiales de referencia,
vídeos y traducciones que reflejen lo que pasa en Brasil.
La revolución es
rizomática. Y ya empezó.
¹ http://www.avellareduarte.com.br/projeto/conceituacao/conceituacao1/conceituacao14_internetBrasil2007.htm
² http://pt.slideshare.net/slideshow/view/29791716?login=wearesocialsg&title=social-digital-mobile-around-the-world-january-2014
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